lunes, 7 de abril de 2008

Taller de Reflexión

En el aula donde funciona el Taller de Reflexión entrevistamos a sus dos coordinadoras: la psicóloga, especialista en Criminología y maestra en Trabajo Social María Susana Saux, y la trabajadora social Natalia Plano.

La entrevista transcurrió en el pasado mes de enero en el aula donde funciona el taller. Fue una charla informal que nos concedieron a Rompiendo el Silencio, porque nos interesa saber el funcionamiento de este taller, dedicado a abordar el problema de las adicciones.

Queríamos conocer su funcionamiento y de qué manera les sirve a sus participantes. Nos pareció conveniente brindar esta información para que nuestros compañeros interesados sepan que allí los pueden ayudar y para que la sociedad se entere de que hay internos que quieren rehabilitarse.

–¿A qué llaman Taller de Reflexión?

–Lo llamamos así para no etiquetar a los participantes. Lo que nos convoca es acompañar terapéuticamente a la persona que quiera dejar de consumir drogas.

–¿Cuántas personas concurren al taller?

–En este momento hay once anotados, pero por variables institucionales difíciles de controlar nunca asisten todos. Igualmente se realiza semanalmente sí o sí, por convicción de que éste es un espacio que tenemos que sostener.

–¿Cómo es la dinámica del grupo?

–Nosotros contamos con principios ordenadores que los integrantes poco a poco van internalizando. Para dejar de ser un grupo de personas y pasar a ser un “grupo” hay que respetar varias reglas.

–¿Como cuáles?

–Como por ejemplo asistir con el ánimo predispuesto y, sobre todo, respetar al compañero, entre otras.

–¿Tienen pensado algo nuevo para este año?

–Sí, vamos a ir agregando actividades paralelas al taller. Por ejemplo, con la ayuda del profesor de educación física, rutinas de ejercicios de respiración y yoga, con el objetivo de trabajar con el control de las ansiedades. También él mismo va a dar grupos de primeros auxilios, resucitación cardiopulmonar. Y una actividad plástica, para que los integrantes aprendan a hacer artesanías, entre otras cosas. En síntesis: generar espacios donde las personas puedan adquirir habilidades sociales, formación, valores, etc.

–¿Qué perspectiva hay para que una persona pueda recuperarse del consumo?

–El objetivo, en sí, no es dejar de consumir, sino es pensar que se puede vivir de otra manera haciendo eje en otras cosas y no en la droga. Cuando uno empieza a valorar su vida, comienza a pensarla. A vivirla de otra manera.

Por Luciano Mansilla